Un informe de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) reveló que el doble terremoto del 24 de junio dejó pérdidas materiales masivas en el centro norte de Venezuela.
El colapso se divide en dos grandes bloques: 24.000 millones de dólares corresponden a la destrucción de edificaciones (viviendas, comercios, industrias y escuelas), mientras que los 13.000 millones de dólares restantes pertenecen a daños en infraestructura crítica, afectando los servicios de agua, energía, telecomunicaciones y el sector de petróleo y gas.
Esta cifra de 37.000 millones de dólares es apenas un cálculo preliminar de los destrozos físicos directos.
La ONU advirtió que el impacto financiero global para el país será previsiblemente mucho mayor, ya que este primer balance no contabiliza los costos de la reconstrucción, la paralización de comercios y servicios, los gastos de la emergencia ni las consecuencias macroeconómicas a largo plazo.