El papa León XIV inició los ritos de su primera Semana Santa como pontífice con la celebración de la Misa Crismal de Jueves Santo en la basílica de San Pedro, una ceremonia en la que pidió que la misión cristiana se aleje de la "prepotencia" y las "lógicas de dominio". EFE/FABIO FRUSTACI
Deseó que se «construya un país en el que se superen para siempre las viejas divisiones, en el que desaparezcan el odio y la violencia
Durante su visita a Angola, el Papa León XIV encabezó una misa ante 100.000 fieles en el barrio periférico de Kilamba, donde lanzó un contundente llamado para erradicar la corrupción y el despilfarro de recursos.
En su homilía, el pontífice describió al país africano como una nación hermosa pero herida por las secuelas de la guerra civil y la pobreza, instando a las autoridades y a la sociedad a sanar estas divisiones mediante una nueva cultura de justicia y fraternidad.
La ceremonia tuvo lugar en una zona construida con capital chino que, irónicamente, es considerada una «ciudad fantasma» debido a que sus altos costos impiden el acceso a la mayoría de los ciudadanos.
Pese a que Angola es una potencia en la producción de petróleo y diamantes, el Papa subrayó la alarmante desigualdad que mantiene a más del 40% de la población en la miseria, enfatizando que solo el fin del odio y la exclusión permitirá devolverle la esperanza a las nuevas generaciones.
«Cuando se lleva mucho tiempo sumergido en una historia tan marcada por el dolor, se corre el riesgo (…) de perder la esperanza y quedarse paralizado por el desánimo», dijo el Papa a los fieles.
En la homilía, también advirtió de uno de los problemas para la Iglesia en África, los elementos mágicos y de superstición que se siguen conservando.