“¡Se acabó hacerse el bueno!”, advirtió.
El presidente Donald Trump confirmó el reinicio de los diálogos con Irán en Pakistán, aunque acompañó el anuncio con una fuerte advertencia: si no se alcanza un acuerdo, Washington procederá a la destrucción sistemática de la infraestructura energética y logística iraní.
Trump justificó esta postura agresiva tras acusar a Teherán de romper la tregua vigente mediante ataques recientes en el estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica que permanece bloqueada debido al conflicto bélico iniciado en febrero.
La tensión se ha intensificado debido al cierre intermitente de esta ruta comercial, vital para el mercado global de hidrocarburos, la cual Irán se niega a liberar mientras persista el cerco estadounidense a sus puertos.
A pesar de los incidentes armados contra buques comerciales y el fracaso de negociaciones previas, Trump sostiene que el fin de las hostilidades está próximo, condicionando la paz a la aceptación de un «acuerdo razonable» que, según él, resolvería un conflicto de casi cinco décadas.