11/10/15.- El Congreso de Brasil inició el viernes los trámites para analizar las polémicas cuentas del Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, cuyo rechazo complica la crisis política en el país y puede abrir las puertas de un eventual juicio contra la mandataria.
Acorralada por una crisis política y económica, la jefa de Estado brasileña ha recibido esta semana una serie de varapalos que han dado una nueva vuelta de tuerca a la situación que atraviesa el Gobierno.
El miércoles, el Tribunal de Cuentas de Brasil recomendó al Parlamento que rechace los balances del Ejecutivo de Rousseff referentes al año pasado por una serie de irregularidades para «maquillar» el resultado contable.
El Gobierno confía en la aprobación de las cuentas por su mayoría en las cámaras, reforzada por la reforma ministerial anunciada recientemente por Rousseff, mediante la cual cedió más poder al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), del vicepresidente Michel Temer y mayoritario en el Congreso.
Los opositores le atribuyen a la Presidenta responsabilidad por la delicada situación económica que atraviesa el país, así como por los escándalos de corrupción en la petrolera estatal Petrobras.
También le achacan un «delito de responsabilidad» por las maniobras que el Gobierno hizo en 2014 para maquillar el déficit en sus cuentas, lo que podría suponer un argumento legal para apoyar los pedidos de destitución.