A más de un mes de los movimientos telúricos que sacudieron al país el pasado 24 de junio, comerciantes de los Altos Mirandinos coinciden en que la dinámica comercial de la zona sufrió un estancamiento significativo posterior a estos eventos del cual aún no se ha recuperado en su totalidad.
Jesús Lozada, de Comercial Peniel, un local dedicado a la venta de ropa en el centro de la capital mirandina, indicó que los consumidores han limitado sus gastos prioritariamente a la comida.
«La semana pasada se vendió un poco por las graduaciones y actos escolares, pero de ahí no se vendió más. La gente ahorita está priorizando es la alimentación», afirmó.
Por su parte, Frank Texeira, gerente de GuaicaiTeques, comercio de pasapalos, indicó que el impacto emocional y la paralización general provocaron la suspensión de eventos y actividades festivas, lo que frenó la demanda del rubro para reuniones.
Durante este periodo, la demanda se volcó hacia productos prácticos para el hogar como la masa para pastelitos y tequeños escolares, utilizados como alternativas rápidas para los desayunos familiares. Sin embargo, Texeira destacó que desde hace una semana el movimiento ha comenzado a repuntar progresivamente hacia los niveles habituales.