El gobierno de Japón desplegó a miles de bomberos hacia el norte del país con el objetivo de frenar una serie de incendios forestales que persisten desde hace cinco días. La situación es crítica en la ciudad de Otsuchi, donde la población se mantiene en estado de alerta máxima ante el avance del fuego hacia las zonas residenciales.
Las autoridades consideran que el riesgo para las viviendas es inminente, por lo que se han intensificado las acciones de movilización. Un contingente de 1.400 bomberos y decenas de efectivos de las Fuerzas de Autodefensa se trasladaron a la zona montañosa de la ciudad para combatir las llamas.
El servicio de emergencias emitió una orden de evacuación inmediata para 1.558 hogares. Se estima que 3.257 residentes han abandonado sus casas, lo que representa un tercio de la población total de la zona afectada.
El éxito de las tareas de contención depende de la evolución del clima. Hasta el momento, el ambiente seco y las ráfagas de viento facilitan la propagación del fuego. Los equipos de rescate utilizan helicópteros para el combate aéreo, mientras las fuerzas terrestres establecen perímetros de seguridad para proteger la integridad de los ciudadanos.