El Gobierno de Cuba sostuvo una reunión oficial en La Habana con una delegación estadounidense encabezada por el director de la CIA, John Ratcliffe.
Según el comunicado emitido por la Dirección de la Revolución, el encuentro con representantes del Ministerio del Interior se desarrolló en un contexto de alta complejidad bilateral, con el fin de fomentar el diálogo político y abordar los desafíos actuales de seguridad.
Ambas partes manifestaron un interés mutuo en desarrollar la cooperación entre sus órganos de aplicación de la ley para fortalecer la seguridad tanto regional como internacional.
Durante las conversaciones, la delegación cubana rechazó la retórica del presidente Donald Trump, enfatizando que la isla no representa una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos.
El Gobierno de Cuba presentó argumentos para demostrar que no existen bases legítimas para su inclusión en la lista de patrocinadores del terrorismo, asegurando que el país no alberga, financia ni apoya a organizaciones extremistas.
Finalmente, las autoridades cubanas reiteraron que en su territorio no existen bases militares o de inteligencia extranjera y ratificaron su compromiso histórico de no permitir actividades hostiles contra ninguna nación.