La matanza de al menos diecinueve personas en una finca en el Caribe de Honduras fue condenada por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh).
Exigieron al Gobierno de ese país desmantelar las estructuras criminales que agravan la histórica conflictividad agraria de la región.
En un comunicado, la Oacnudh rechazó los hechos ocurridos la madrugada del jueves en el sector de Rigores, municipio de Trujillo (Colón), una región que arrastra una disputa histórica por tierras que ya deja unos doscientos muertos en las últimas décadas.
Según las investigaciones, las víctimas se preparaban para trabajar en una plantación de palma africana cuando fueron emboscadas por hombres armados que vestían uniformes policiales.
Además, la oficina de la ONU hizo un “llamado urgente” a las autoridades de Honduras para que garanticen una “investigación pronta, exhaustiva, independiente e imparcial” de la masacre, con el fin de identificar, juzgar y sancionar a los responsables.
El organismo solicitó “investigar y desmantelar las estructuras criminales y redes de violencia que operan” en Colón, donde, según las autoridades, el problema agrario se ha visto agravado por la infiltración de grupos criminales, políticos y el narcotráfico.
Exhortó a Honduras a adoptar medidas “efectivas de protección” para los sobrevivientes, los familiares de los fallecidos, las comunidades afectadas y los defensores de derechos humanos de la región, al tiempo que pidió evitar discursos estigmatizantes o represalias que aumenten el riesgo de la población.
La Oacnudh reiteró que la protección de los derechos humanos, el fortalecimiento del Estado de derecho y la atención integral a las causas estructurales de la violencia son elementos fundamentales para avanzar hacia “una paz sostenible” en Colón.