A dos semanas de los terremotos del pasado 24 de junio, comerciantes de los Altos Mirandinos redoblan esfuerzos para mantener a flote sus negocios y recuperar la normalidad en medio de la contingencia.
Aunque el estancamiento de las ventas es una realidad generalizada en la subregión, el sector apuesta a continuar a pesar de las dificultades.
“Ahorita la prioridad de la gente es cubrir necesidades de primera mano, como la alimentación; el resto ha pasado a segundo plano”, relató a Avance una entrenadora física local.
Sin embargo, destaca que mantener activos los negocios es vital. “Trabajar es una necesidad para subsistir y nos permite tener recursos para ayudar a quienes más lo necesitan actualmente en nuestro país”.
La fidelidad de los clientes fijos y el apoyo comunitario han sido claves. En el ámbito del bienestar integral, la empresaria señaló que el ejercicio se ha convertido en una válvula de escape fundamental para que las personas puedan canalizar el estrés postraumático, lo cual le ha permitido seguir manteniendo su negocio tras la emergencia. El sector comercial espera que la actividad se estabilice en los próximos meses del año.