Los partidos de la izquierda española concurrirán por separado al Congreso en las elecciones generales del 29 de noviembre, a pesar de las previsiones desfavorables de los sondeos.
El PSOE volverá a presentarse en solitario con Pedro Sánchez como candidato a la reelección, mientras que a su izquierda no se logró un pacto nacional entre Podemos y la coalición Frente Amplio, salvo en la Comunitat Valenciana y Canarias.
Esta división asume el riesgo de fragmentar el voto y perder representación, especialmente en las circunscripciones más pequeñas.
El Frente Amplio, que agrupa a Sumar, Más Madrid, Catalunya en Comú e Izquierda Unida con la incorporación de fuerzas regionales, presentará como candidata a la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau.
Por su parte, la eurodiputada Irene Montero liderará la lista de Podemos, reprochando la falta de un acuerdo global que unifique el espacio progresista.
Pese a la fractura para la Cámara Baja, el PSOE y el Frente Amplio sí han acordado concurrir en coalición al Senado en la práctica totalidad del territorio nacional.
La estrategia busca optimizar la suma de apoyos en la cámara territorial para maximizar la obtención de escaños y contener el avance de la derecha.